Mejores depósitos bancarios a plazo fijo

Los depósitos bancarios son los productos de ahorro e inversión que más seguridad ofrecen del mercado bancario. Es la forma de rentabilizar de la manera más seguro el dinero ahorrado sin que exista riesgo a perderlo (siempre que la cantidad no sea superior a 100.000 euros, que es el máximo garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito).

La forma de funcionar de los depósitos bancarios no es complicada: un cliente deposita su dinero en el banco durante un plazo establecido por contrato. Una vez cumplido ese tiempo, el titular del depósito recupera el 100 % de su inversión, junto con los intereses generados por el capital depositado.

De esta forma, hay dos razones principales por las que los depósitos son una excelente opción de inversión y una de las preferidas por los españoles para invertir su dinero:

1. La sencillez de comprender el funcionamiento y la transparencia que habitualmente los acompaña. No dependen de índices externos variables como los fondos de inversión.

2. La seguridad que otorgan, ya que no arriesgan los ahorros y garantizan que se va a obtener beneficio sí o sí.

La banca opera bajo un intrincado sistema de costumbres y convenciones desarrollado durante muchos siglos. También está normalmente sujeto a regulaciones legales, como los requisitos de reserva desarrollados para reducir el riesgo de falla del banco. También puede tener el propósito de reducir el alcance de las pérdidas de los depositantes en caso de falla bancaria.

Para reducir el riesgo para los depositantes de una quiebra bancaria, algunos depósitos bancarios también pueden estar asegurados por un plan de seguro de depósitos o estar protegidos por un plan de garantía del gobierno.

Los mejores tipos de depósitos disponibles

A día de hoy, los principales tipos de depósitos bancarios que podemos encontrar en el mercado son los siguientes:

Por una parte, los depósitos a plazo fijo, que son los más demandados por ahorradores conservadores. Están caracterizados por tener una rentabilidad y un plazo concretos fijados por contrato. Así, cuando el ahorrador lo abre ya conoce los beneficios que obtendrá en el vencimiento del depósito. Son productos de inversión 100% seguros, ya que el capital invertido no depende de las fluctuaciones del mercado.

Por otro lado, los depósitos estructurados, también conocidos como depósitos referenciados: estos depósitos se caracterizan porque están vinculados a un índice bursátil o a la cotización de acciones de una empresa cotizada en bolsa. Esto supone que el inversor todavía no conoce cuál será la futura rentabilidad que se conseguirá al vencimiento, pues esta será mayor o menor según la variación del instrumento financiero que replique. Aunque la inversión inicial siempre está asegurada, el principal riesgo al tener una rentabilidad variable, es que esta puede acabar siendo del 0%, es decir, que no habría rentabilidad.

Los depósitos combinados. Combinan un depósito a plazo fijo con otro producto de inversión, por lo general un fondo de inversión. En estos productos, un determinado porcentaje del capital destinado se deposita en el plazo fijo, que cuenta con las características habituales de estos productos y el capital garantizado. La parte restante del capital se invierte en otro producto variable que no suele tener el capital ni el interés garantizados, como un fondo de inversión de renta variable.

Una de las cosas que se deben tener en cuenta a la hora de contratar depósitos, tanto los depósitos a plazo fijo como los referenciados es que están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos. Si por un ejemplo el banco quebrase, este organismo devolvería a los inversores su dinero, hasta un máximo de 100.000 euros por persona.

De todas formas, por la seguridad y sencillez que ofrece, los depósitos a plazo fijo son los más recomendados para los clientes que no tienen muchos conocimientos financieros.

Algunas de las principales preguntas que pueden hacerse algunos usuarios son:

¿Cómo funcionan los depósitos bancarios?

Hay dos tipos generales de depósitos bancarios: depósitos a la vista y depósitos a plazo. Los depósitos a la vista son la colocación de fondos en una cuenta que permite al depositante retirar sus fondos de la cuenta sin previo aviso o con un aviso de menos de siete días. Las cuentas de cheques son depósitos a la vista. Permiten al depositante retirar fondos en cualquier momento, y no hay límite para la cantidad de transacciones que un depositante puede tener en estas cuentas (aunque esto no significa que el banco no pueda cobrar una tarifa por cada transacción).

¿Qué son los depósitos bancarios?

Los depósitos bancarios consisten en dinero depositado en instituciones bancarias para su custodia . Estos depósitos se realizan para depositar cuentas como cuentas de ahorro , cuentas corrientes y cuentas del mercado monetario . El titular de la cuenta tiene derecho a retirar los fondos depositados, tal como se establece en los términos y condiciones que rigen el acuerdo de la cuenta.

El depósito en sí es un pasivo que el banco le debe al depositante, y la palabra se refiere a este pasivo en lugar de a los fondos reales que se han depositado. Cuando alguien abre una cuenta bancaria y realiza un depósito en efectivo, cede el título legal del efectivo y se convierte en un activo del banco. A su vez, la cuenta es un pasivo para el banco.

Existen varios tipos diferentes de cuentas de depósito, incluidas cuentas corrientes, cuentas de ahorro, cuentas de depósito de llamadas, cuentas del mercado monetario y certificados de depósito (CD).

Una cuenta corriente, también llamada cuenta a la vista, es una cuenta corriente básica. Los consumidores depositan dinero que pueden retirar según lo deseen a pedido. Estas cuentas a menudo le permiten al titular de la cuenta retirar fondos usando tarjetas bancarias, cheques o recibos de retiro sin receta. En algunos casos, los bancos cobran tarifas mensuales por las cuentas corrientes, pero pueden renunciar a la tarifa si el titular de la cuenta cumple con otros requisitos, como establecer un depósito directo o realizar un determinado número de transferencias mensuales a una cuenta de ahorros.

¿Cuenta de ahorro o depósito bancario? Tipos de interés depositarios.

El crédito no fluye ni a las familias ni a las pymes. Las empresas inventan nuevas formas de financiarse a través de métodos alternativos al bancario, por ejemplo a través del Mercado Alternativo de Renta Fija, MARF que se ha inaugurado recientemente en España. Pero las más pequeñas, los autónomos y las familias no consiguen acceder al dinero. Las campañas de publicidad de los grandes bancos asegurando la reactivación del crédito son populismo sin contenido real.

Miles de millones de euros de dinero público inyectados en el sistema bancario español, 60.000 concretamente para apuntalar sobre todo a las Cajas de Ahorro nacionales y, de momento, a un único banco, el Banco de Valencia al que por cierto, le crecen los imputados. Hoy 13 ex directivos de la entidad y un socio de la consultora Deloitte han sido imputados por falsear, presuntamente, las cuentas.

Imputados a parte, todo el mundo sabe que los bancos tienen el grifo de la financiación cerrado. Las inyecciones de liquidez de dinero público en las entidades se dirige a todos los ámbitos menos al que debería de ir. Al final es más cómodo utilizar ese dinero para acomodar los balances propios, provisionar lo que exige el Banco de España y prepararse para el próximo año: Europa dará pasos en pro de la unión bancaria y el sector financiero español volverá a pasar test de estrés.

Ni gota de crédito. Tanto es así que hasta el propio Banco Central Europeo se estaría planteando penalizar el dinero en depósito que los bancos han dejado tradicionalmente en el BCE, y por el que han obtenido un interés. Igual que los depósitos de particulares pero con la diferencia de que no tienen plazo temporal, ni mucho menos. El BCE ha llegado a pagar el 3,75% de interés a un banco por dejar un solo día su dinero en depósito. Ahora Super-Mario (Mario Draghi, el presidente del BCE a quien muchos ven como el superhéroe de videojuego, aunque no tiene bigote) podría estar planteándose penalizar a las entidades financieras que dejen su dinero en depósito. Lo cual implica un reconocimiento tácito de que no se está prestando liquidez.

Ha de existir un término medio, ni conceder hipotecas a cualquiera que pase por delante de la puerta de un banco ni restringir el acceso al crédito y ponerlo al alcance únicamente de quienes tienen dinero. Se dan situaciones esperpénticas como que para acceder a un préstamo ICO hay que depositar en el banco 30.000 euros, lo curioso es que se pide esa misma cantidad… Si el BCE penalizara el depósito, probablemente no pasaría absolutamente nada. En Suecia el año pasado el banco central impuso una sanción del 20% a quien depositara el dinero en “su hucha” y sencillamente los bancos se fueron con su dinero a otra parte. Esta medida dará muchos titulares a la prensa económica pero no hay ni un solo director de banco que esta noche no vaya a dormir porque no sabe dónde depositar su cash para obtener una rentabilidad.

El BCE es responsable de las malas prácticas bancarias, pero lo son en mayor medida –de momento que aún tienen cierto poder- las autoridades nacionales, porque… ¿Dónde han estado el Banco de España y la CNMV mientras el sector metía más piedras en la bodega del barco provocando el hundimiento? Acción u omisión, pero hay que saber quiénes son los responsables. Es nuestro dinero.

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